Dinamarca es conocida por su agua potable pura, que proviene directamente del agua subterránea sin mucho tratamiento. Se controla continuamente para detectar bacterias, sabor, olor y sustancias nocivas, y cumple con estrictas normas de la UE. Sin embargo, existen variaciones regionales. Muchas zonas tienen agua dura con alto contenido de cal (calcio y magnesio), especialmente en Zelanda y Jutlandia, donde el agua suele clasificarse de media dura a dura. Esto significa que puedes experimentar depósitos de cal en hervidores y cafeteras espresso, lo que acorta su vida útil y afecta negativamente el sabor — piensa en la película blanca en tu taza o en la crema reducida del espresso.
Además, hay preocupaciones sobre sustancias peligrosas. Aunque el agua es segura para beber, estudios han detectado más de 400 químicos en el agua de algunas plantas potabilizadoras, incluyendo pesticidas, restos de medicamentos, PFAS (sustancias químicas persistentes como PFOS) y nitratos. Los PFAS son estables y difíciles de descomponer, y pueden acumularse en el cuerpo con el tiempo, con posibles riesgos para la salud. Una de cada cuatro perforaciones de agua potable contiene pesticidas u otros químicos, y la cifra está en aumento. En el área de Copenhague el agua es limpia, pero aún contiene cal, y puede haber trazas de cloro o metales pesados. No es "muy mala" en general, pero para los entusiastas del café y quienes cuidan su salud, estos elementos pueden ser una limitación. La filtración o la optimización pueden eliminar estas impurezas y ofrecer una base más pura y equilibrada para tu preparación.